Terapia psicológica · Ansiedad y depresión
Ansiedad y depresión
Cuando todo cuesta más de lo que debería
Piensas demasiado, te sobrecargas, vives al límite, y por dentro sientes desánimo, pérdida de objetivos y motivación, parece que has perdido la capacidad de disfrutar.
Otras veces estás irritable, te ves incapaz de decidir o te encuentras paralizada, como si la vida pesase.
Incluso puede que hayas aprendido a disimularlo bien, a mantener las apariencias y seguir adelante.
Analicemos el porqué más allá de los síntomas y encontremos formas eficaces, prácticas y duraderas de afrontar tu día. Calmemos ese caos interior.

“Cuando sientes que tu mente no descansa y tu cuerpo no se levanta”
¿Te reconoces?
Señales de que puede ser el momento de pedir ayuda

Siempre en alerta
Te sientes tensa, reactiva, parece que estás siempre en alerta.

Obsesiones
Te obsesionas con cosas que no puedes controlar.

Desconexión
Te sientes desconectada de ti y de tu entorno. No tienes motivación ni objetivos.

Evitación y bloqueo
Evitas las cosas, te sientes sin capacidad para poder afrontarlas: estás paralizada y bloqueada.

Tu cuerpo habla
Insomnio, problemas digestivos, músculos tensos, presión en el pecho…
¿Preparada para sentirte diferente?
Cómo lo trabajamos
Entender, regular y recuperar espacio
Cuando llevas tiempo en alerta, agotada o sintiendo que todo te cuesta demasiado, es difícil saber por dónde empezar. Primero intentamos entender qué te está pasando y, desde ahí, vamos trabajando para que el malestar que sientes deje de ocuparlo todo.
01
Poner un poco de orden
Empezamos entendiendo cómo estás y qué está manteniendo lo que estás viviendo. Qué ocurre con tus pensamientos, tus sentimientos, con tu cuerpo, con lo que haces o has dejado de hacer y con aquello que últimamente te está costando más.
02
Recuperar recursos
Trabajamos herramientas para regular la ansiedad, salir poco a poco del agotamiento y afrontar aquello que ahora parece demasiado. No se trata de exigirte más, sino de ayudarte a recuperar capacidad y seguridad a tu ritmo.
03
Volver a hacer sitio para ti
Cuando el malestar empieza a perder peso, podemos recuperar cosas que habías dejado apartadas: actividades, relaciones, decisiones, descanso, disfrute. No se trata solo de encontrarte mejor, sino de volver a sentir que tu vida también te pertenece y tiene un sentido.
Qué puedes esperar
Lo que cambia cuando trabajamos juntas

Reconocer las señales de la ansiedad antes de que te desborde

Herramientas que funcionan en el momento y a largo plazo

Dormir y descansar de verdad

Volver a disfrutar sin estar pendiente de que algo falle

Preguntas frecuentes
Quizás te estés preguntando…
Si tienes cualquier otra pregunta, escríbeme sin compromiso.
¿Cómo sé si tengo ansiedad o solo estoy muy estresada?
Aunque las dos cosas pueden parecerse mucho, te aconsejo que te fijes en qué ocurre cuando el motivo que te generaba malestar disminuye o desaparece.
Si tu cabeza continúa buscando el siguiente problema, anticipando lo que podría pasar, repasando conversaciones, vigilando cualquier detalle o manteniendo tu cuerpo en alerta aunque, por más vueltas que le des, no entiendas el porqué… No necesitamos empezar poniéndole una etiqueta, sino entendiendo qué te está pasando.
¿Por qué tengo ansiedad si aparentemente todo está bien?
Puedes tener trabajo, amigos, pareja, personas que te quieren y una vida que, desde fuera, parece estar bien. Y aun así sentir que algo dentro de ti no descansa.
La ansiedad no depende únicamente de lo que está ocurriendo ahora. También influyen tu historia, lo que has aprendido a temer, cómo has aprendido a protegerte y la manera en la que interpretas determinadas situaciones. A veces seguimos utilizando formas de protegernos que tuvieron sentido en otro momento, pero que hoy nos mantienen en alerta.
Por eso no necesitamos buscar qué te falta para justificar cómo te sientes. Necesitamos descubrir qué está manteniendo esa ansiedad ahora.
¿Por qué no puedo dejar de darle vueltas a las cosas?
Tu cabeza no lo hace para fastidiarte. Está intentando encontrar seguridad.
Pensar, anticipar, revisar una conversación o imaginar todos los escenarios posibles puede darte durante un momento la sensación de tenerlo todo bajo control. El problema es que, por muchas vueltas que le des, las respuestas nunca parecen suficientes.
Cuanto más intentas eliminar toda la incertidumbre pensando, más espacio acaba ocupando. En terapia trabajamos para que no necesites resolver mentalmente cada posibilidad para poder estar tranquila.
¿Cómo sé si tengo depresión o solo estoy pasando una mala época?
La depresión no siempre se parece a estar triste. También puede aparecer como apatía, irritabilidad, aislamiento, cansancio, pérdida de motivación y de objetivos, dificultades para concentrarte o la sensación de que cualquier cosa requiere una cantidad enorme de energía que no tienes. A veces, de cara a los demás, todo parece normal: te pones la máscara y continúas con el día a día como si nada, mientras por dentro has dejado de sentirte en calma.
Si llevas tiempo sintiéndote diferente a ti misma y eso está interfiriendo en tu vida, podemos explorarlo.
¿Y si llevo tantos años sintiéndome así que pienso que simplemente soy así?
“Es que yo siempre he sido así” es una frase que escucho mucho en terapia.
Pero que algo lleve años contigo no significa necesariamente que forme parte de quién eres. Algunos mecanismos llevan tanto tiempo funcionando que dejamos de reconocerlos como patrones y empezamos a confundirlos con nuestra personalidad. A veces la terapia consiste en descubrir dónde termina “soy así” y dónde empieza “aprendí a funcionar así”.
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